Pastoral Social Mexicana, Retos y perspectivas en la construcción de un mundo fraterno y solidario (
- Ángel Alberto Morillo
- 6 jun 2016
- 10 min de lectura

Esfuerzos mancomunados por la “Justicia climática”, más allá de la Laudato Si
Uno de los retos actuales de Pastoral Social Mexicana es la Laudato Si, así lo expresó el Padre Patricio Sarlat, Secretario Ejecutivo de esta dimensión, “Nosotros desde la comisión, en un trabajo bien articulado, con las otras dimensiones, hicimos un foro con especialistas, con el tema de la encíclica, incluso difundido en nuestro portal de TV de Cáritas”.
Como antecedente a este tema de ecológico, en 2010, México fue sede de la COP 16 (Conferencia del Cambio Climático), realizada en Cancún, y la Nunciatura (y la misma Cáritas Internacionalis) le pidió a Cáritas Mexicana asistir a Cancún para brindar apoyo. También Cáritas Mexicana estuv+o en la COP 17 en Durban (Sudáfrica), en Río +20 en 2013, en la COP 20 de Lima y en la COP 21 de París, “todo esto para decir que Cáritas Mexicana ha estado presente en estas cumbres climáticas aportando, aprendiendo y relacionándose con otras organizaciones internacionales”, apuntó Sarlat.
Por iniciativa de organizaciones de la sociedad civil, luego de la publicación de la Laudato Si, Cáritas Méxicana fue coorganizadora de la marcha por el clima, que se realizó en noviembre de 2015, en la Ciudad de México. “Fue una actividad que permitió hacernos sentir, participaron alrededor de 1500 personas”.
En este año, están sumando esfuerzos todas las dimensiones: Cáritas, Pastoral de la tierra, Pastoral del trabajo y Pastoral de Justicia y Paz, para darle continuidad a un tema que tiene que ver con justicia climática, específicamente en lo concerniente al tema del cambio climático y el manejo que el Gobierno hace de las tierras, bien sea por la intervención de mineras y transnacionales, por intereses económicos, lo cual ha generado violencia entre los implicados. “Estamos aunando esfuerzos, iniciando un proceso de sinergia para abordar el tema de manera más integral y no de manera fragmentada”, agregó Sarlat.
La idea es vincular el tema del cuidado de la casa común y conflictos ambientales, demostrar de algún modo cómo el cuidado de la casa común puede desencadenar situaciones de violencia por parte de quienes detentan el poder, por ello, dice Sarlat, “Hemos tenido buenas prácticas cuando la Iglesia ha intervenido; caso específico el padre Julian Verónica, que está en la Diócesis de Córdoba, es un sacerdote muy comprometido con la pastoral social y él está apoyando a un colectivo de defensa de la tierra, porque estaban colocando una hidroeléctrica por la zona, incluso habían matado a dos integrantes de ese colectivo y el mismo sacerdote había recibido amenazas de muerte.
El padre me envió una carta muy formal pidiendo apoyo a la Comisión, entonces los 7 obispos que integran las comisiones del episcopado realizaron una carta que frenó en cierta medida la actitud hostil de quienes amenazaron al colectivo, e hizo que el mismo gobernador del estado se sentara con el párroco afectado y con la gente de este colectivo para buscar soluciones”.
Otro acontecimiento surgido fue el de un impase entre una comunidad indígena de agricultores en Michoacán con el Gobierno. Voceros oficiales, de modo arbitrario, le informaron a esta comunidad que harían una represa, pero los pobladores alegaron que no se moverían del sitio porque allí yacía su legado cultural, su gente, sus muertos, sus amores, su terruño. Este tipo de conflictos llamados medioambientales a causa de mal manejo de políticas públicas, de intereses de transnacionales, de terratenientes, sin consultar al pueblo, sin tomar lo que piensan sus habitantes, crea ambientes de confrontación.
“Lo mismo pasó en las montañas de Guerrero, donde hay minas, el desplazamiento forzado de toda una comunidad indígena originó un gran conflicto. La Iglesia en estos casos entra como mediadora”, cuenta Sarlat.
Entre los planes para este trienio que está iniciando es hacer un trabajo más mancomunado entre Cáritas y las dimensiones, para abordar el tema de conflicto y mediación. De allí que Jimena Esquivel, Secretaria Ejecutiva de la Dimensión Justicia, Paz, Reconciliación, Fe y Política, explique que uno de los objetivos será acompañar a la gente en levantamientos de diagnósticos de su realidad y ellos mismos determinarán los problemas más prioritarios; “en estos diagnósticos un tema recurrente es el de las víctimas, es un tema sensible y muy difícil, a la Iglesia le ha costado trabajo abordar a estas víctimas.”
Ante este cuadro tan agudo de violencia, no podía pasar de soslayo el tema de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, estado de Guerrero: “Es un tema que se ha politizado, porque a los pobres 43 los han utilizado como bandera de lucha del movimiento zapatista; sin embargo, lo que se ha hecho desde la Iglesia es el darle acompañamiento a las familias afectadas, en parte desde la Diócesis de Chimpalcingo y en parte de la Arquidiócesis de Acapulco, (y me consta, porque el arzobispo de Acapulco que es miembro de esta comisión)”.
Esto ha dado lugar a buscar alianzas con distintas profesiones de fe a través del ecumenismo, así lo explicó Sarlat: “Nosotros, como Comisión, las dimensiones, nos hemos unido a una red ecuménica, con ortodoxos, luteranos, protestantes, hemos hecho acciones conjuntas, al principio muy cercanas al evento de Guerrero, porque el atropello y la desaparición de estos muchachos fue en Iguala, ellos venían de una normal rural que quedaba en el pueblo de Ayotzinapa. Muy reciente a estos acontecimientos, nos hemos unido en el Zócalo capitalino, frente al palacio de gobierno a hacer marchas y plantones pacíficos, estuvimos también haciendo una campaña de 43 horas de ayuno y oración, hicimos allí un campamento y nos estuvimos turnando por grupos”.
Cada organización vinculada a la Iglesia denunció ante el Gobierno. Ante la magnitud de este hecho y con la opinión pública internacional en su contra, “entonces al Gobierno mexicano, y lo digo así, no le quedó más remedio que invitar a un grupo multidisciplinario de investigadores para que entre a coadyuvar”. El caso es que el Gobierno no quiere aceptar los hechos, prácticamente “se lavó las manos”.
Iglesia y Gobierno, solución a la mexicana
La visita del Papa a Francisco a México fue un acontecimiento que le dio nuevos bríos a la Iglesia en su totalidad, donde se dieron acontecimientos atípicos, verbigracia, fue la primera vez que un Papa es recibido en Palacio Nacional, a sabiendas de las históricas diferencias entre el Estdo mexicano y el seno de la Iglesia.
Sin embargo, con todos estos “avances” en materia diplomática del Gobierno- Iglesia, para el padre Patricio la relación de la Iglesia y el actual Gobierno “Es una relación un poco rara, es una relación bipolar, por un lado hay una relación oficial buena, la que se sostiene a nivel cupular; mientras que a nivel local, a propósito de las emergencias, se dan reuniones conjuntas con los gobernadores e instituciones, la Iglesia asume una especie de liderazgo. Hay varios niveles, por un lado, el federal que el diálogo lo sostiene el Episcopado mexicano; por el otro, Presidencia de la República que la tiene el señor Roberto Herrera, quien trabajó con el presidente Peña Nieto en el Estado de México y que ahora es el representante personal del Presidente para entrar en contacto con la Conferencia del Episcopado mexicano, es un mediador entre el Presidente y el Episcopado”.
En una opinión muy personal, en vista de los grandes desafíos en materia social por parte del Gobierno mexicano, Sarlat opina que “Mi percepción es que el gobierno de México, prácticamente urgió la visita del Papa como para venir de dar un poco de agua que refresque el calor intenso que han generado hechos violentos. Lo voy a decir muy claramente, muy llanamente. El Gobierno urgió y pidió y suplicó al Vaticano la llegada de Francisco, para dar una solución a la mexicana de los problemas, es decir, vamos a darle a la gente un poco de distracción, de que olvide un poquito los problemas, pan y circo”.
Es una apreciación muy fuerte, que el mismo Sarlat califica más bien de triste, pues “Digo también que con esa visita le salió el tiro por la culata al Gobierno, porque no vino el Papa a solapar, a encubrir, sino que vino a avalar el trabajo que hace la Iglesia, que hace Cáritas. Hace poco los obispos de la comisión y de los que trabajan en Cáritas hicimos una reflexión en torno a la visita del Papa y concluimos que sentimos un apoyo rotundo, pues el 200% de los mensajes del Papa fueron de carácter social, es decir, con el tema de migración, con el tema de salud, con el tema de los convictos, el tema de paz y reconciliación, todos estos asuntos los toca la pastoral social mexicana”.
Por su parte, Jimena Esquivel describió la visita de Francisco como “muy esperanzadora, que nos interpeló mucho como iglesia, a todos los niveles, no sólo a los religiosos, sacerdotes, religiosas, obispos, sino también a los laicos. Nos invitó a repensar e interpelar el trabajo, de estar al lado de las víctimas, cuando el Papa dice que quiere una iglesia en salida que esté con lo más vulnerables, nos invita a reafirmar nuestro compromiso de acompañamiento. También debemos trabajar en los temas del prejuicio y la exclusión de la que muchas veces, incluso como iglesia, hacemos”.
La visita del Papa rompió paradigmas, porque muestra, por un lado al pueblo en su fe, desnuda un poquito como la clase política es de dos caras; por otro lado, la presencia del Presidente de la República en la Basílica, en primera fila, cuestión que criticó duramente la prensa preguntándose qué dónde estaba el famoso estado laico, la famosa separación, entonces hubo un punto en favor del Papa y la Iglesia, donde se da la imagen de la Iglesia metida en los social. Para los sectores más conservadores de lado y lado fue muy desconcertante, el Presidente en la Basílica y el Papa en el Palacio Nacional, ¿cómo se entiende esto?
Al respecto, Esquivel expresa: “Le dio un mensaje fuerte a la clase dirigente del país, porque allí estaban los tres poderes y representantes de las cámaras de diputados y de la clase pudiente mexicana. Claro, en la Basílica estaba también la clase popular con un llenísimo de gente, fue un momento esencial para convertirse en voz de los más humildes”.
Sarlat también, de manera muy puntillosa, sin ningún remilgo de hipocresía, irreverente apunta: “Hay otra clave de leer esta vistita, este Presidente que lleva más de la mitad del mandato, tiene niveles de popularidad muy bajos, es el presidente que ha tenido la más baja aceptación en estos últimos años. Es un Presidente con muchos errores al hablar, se confunde con mucha frecuencia, él tiene en su cabeza un México a lo Walt Disney, le ha tocado una etapa de un México muy diferente al de los 70 y 80, le toca un México plural, inserto en el concierto de las naciones y las comunicaciones. Con la visita del Papa intentó infructuosamente aumentar su aceptación como gobernante, pero muy a su pesar, el mensaje del Santo Padre fue valiente y claro, caló mucho en la sociedad mexicana”.
Finalmente Jimena Esquivel agrega: “El papa nos ha llamado a no ser autorreferenciales, la Iglesia católica no es la única que trabaja por la paz, eso nos ha llamado a aprender junto con otros”.
Lucha contra las desigualdades
Rememorando la frase de Porfirio Díaz, presidente de México a finales del siglo XIX, “México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, desde la Iglesia apuestan a un cambio de paradigma, donde se pueda encontrar el verdadero desarrollo sin ningún tipo de dependencias, pues el Gobierno en sus programas sociales sigue siendo netamente asistencialista, señala Sarlat que “lo hace por conveniencia; negocia el hambre de la gente por votos, entonces la gente trae un rezago, se ha hecho floja, es ahora muy pedigüeña, nos dicen, el gobierno ya nos dio, ustedes qué nos van a dar. No ha habido un cambio de mentalidad con respecto a eso, no ha habido un proceso de concienciación, de tal modo la gente trabaje y se esfuerce por lo que quiere adquirir”.
Justamente, desde Cáritas y la Comisión en general, se están desarrollando más proyectos de orden de desarrollo humano que a proyectos de asistencia; aunque, la asistencia debe darse donde haya extrema necesidad, pero que no debe convertirse en la prioridad. “Con programas asistencialistas, le hacemos más daño a la gente. Sobre todo con esa cultura que hay de estirar la mano y de recibir sin haber necesidad. Se urge de políticas que promuevan al sujeto como factor de su propio desarrollo”.
Desde Cáritas se plantea un modo diferente de abordar a las personas, convertirlos en sujetos autogestivos y autosuficientes, acompañarlos para promover su dignidad y puedan salir adelante por ellos mismos; en cambio, para Sarlat, el Gobierno los ve como objetos a los que hay que asistir, hay que dar, sin brindarles herramientas para su desarrollo personal. “Esto crea una espiral de pobreza y vicios, que marcan a nuestra sociedad. Se crea la falsa imagen de que el gobierno es bueno porque me da”.
Hay todo un rezago agrícola con tanta tierra ociosa, “fíjate que Chiapas, en el suroeste mexicano, surte de energía hidroeléctrica a todo el país gracias a su riqueza hidrográfica, pero irónicamente es el estado más pobre del país y de paso cuantitativamente cuenta con menos energía eléctrica”.
Son diversos problemas los que afectan a la sociedad mexicana, pero el abandono del campo y la corrupción se unen para llenar de dolor y pobreza a la gente. No hay programas de Gobierno que quieran desarrollar integralmente las zonas más vulnerables, de allí que Sarlat, con su adarga denuncie la injusticia, al puntar: “A lo mejor estoy tocando muy crudamente las realidades, sé que en este país hay gente muy valiosa, pero veo con preocupación cómo en el campo, en las zonas indígenas, hay todavía un rezago comunitario de desarrollo. También el subempleo ha crecido mucho, gente que se profesionaliza en algún área pero que trabaja en otro campo distinto y de mucho menor rango; y cuidado, conducir un taxi es muy digno, cualquier trabajo dignifica, pero esto es un derroche de talento humano, se pierde interés por la formación. De hecho la clase media está bajando, para engrosar la lista de la clase pobre”.
La joya de la corona en la crisis social mexicana, al igual que en otros países, es la corrupción: “Siempre he dicho que la corrupción es el mal de nuestro país. La apuesta es por la formación, por la educación, por hacerle entender a la gente que tienen dignidad y potencial para compartir; asimismo entiendan que esta mentalidad neoliberal, de mercado, de mientras más tenga, más soy, debe transcenderse y apuntar a formas de vida productiva, donde el trabajo sea la fuerza de transformación. La organización es la clave para la transformación, para combatir la pobreza, entender que es en la cooperación, en el trabajo dignificador”.
El trabajo de la Pastoral Social Mexicana sigue en desarrollo, su apuesta son los pobres, no cabe duda que su actual equipo cuenta con la sensibilidad social suficiente y la irreverencia necesaria para cambiar el mundo, dignos seguidores del Jesús encarnado en su pueblo. Ojalá no se apague la esperanza, ellos junto a Francisco van en salida por los más humildes, siendo una buena nueva para los excluidos, de allí, como en el viejo refrán, arrieros somos y en el camino andamos. No se cansen cuates, ustedes tienen la razón.




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