Padre Jairo López, El mediador de la paz en el oriente colombiano
- Ángel Alberto Morillo
- 6 jun 2016
- 4 min de lectura

El padre Jairo López Ramírez, párroco de la Catedral de Santa Ana en Ocaña fue quien acompañó a la periodista colombo española Salud Hernández, luego de su liberación por parte de la guerrilla ELN (Ejército de Liberación Nacional); pero esto no es nuevo para él, como bien afirma “El trabajo es histórico, son muchos años que tiene la Iglesia, que ha ido trabajando sin tomar parte de ninguno de los involucrados, sino que la Iglesia ha sido muy ponderada, siempre invitando a la gente a arrepentirse, a seguir el camino de la paz, del amor”.
El testimonio del padre López es apenas una parte del inmenso trabajo que la Iglesia Colombiana viene desarrollando en la mediación de conflictos en Colombia. El pertenece a un contingente de sacerdotes y arzobispos que apuestan por la paz en vista del respeto ganado a fuerza de testimonio y de acompañamiento en las zonas más vulnerables: “Ese trabajo de estar con la gente, con los hermanos del campo, con los más necesitados, ha permitido que la Iglesia sea escuchada, por tanto, para estos casos piden nuestra intermediación en cualquier conflicto que se genera en la comunidad”.
La Diócesis de Ocaña, abarca parte de los departamentos de Norte de Santander y Cesar, actualmente está bajo la rectoría de Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, quien ha sido artífice de importantes procesos de negociación con grupos al margen de la ley. En esos procesos de mediación, la Iglesia Colombiana ha desarrollado importantes saldos organizativos, ganándose el respeto de tirios y troyanos, sencillamente su objetivo es la paz.
En este sentido, el padre López afirma que “la mayoría de parroquias son rurales y por lo general siempre han tenido conflictos con los diferentes grupos al margen de la ley y la iglesia por tener parroquias en cada uno de estas zonas tiene voz y voto, ha sido respetada en cuanto a lo que piensa y a las invitaciones que realiza a trabajar por la paz”
Este trabajo histórico realizado junto con la Pastoral Social ha buscado siempre la participación de todos. “La gente nota la presencia nuestra y por eso seguramente nos llaman a ser intermediarios sobre todos en eventos como el sucedido con los periodistas”, agrega López.
¿Cuál fue el momento más complejo durante las negociaciones para la liberación de la periodista Salud Hernández y los periodistas de RCN?
“Lo que escuché de los padres que estuvieron en el territorio de las parroquias del Catatumbo, se crearon dos comisiones, una por parte del obispo Omar Alberto Sánchez desde el Tibú y los párrocos de este territorio. Ya después, cuando escuchaba a la misma periodista, supe que había mucha presencia militar, entonces a ella la devuelvieron hacia el Catatumbo por trochas, en realidad por lo que es el territorio de la Diócesis de Ocaña.
Entonces cuando entra al territorio de la Diócesis de Ocaña, intervienen otros sacerdotes como es el caso de Ramón Torrado, párroco de San Calixto y el padre Humberto Márquez, de San Pablo de Orama, ellos estuvieron más directamente en la zona.
Me decía el padre Ramón que un poco la presión militar hacía que los hicieran desplazar, dos o tres días a ellos, de un territorio al otro. Nuestras zonas son de carreteras muy intrincadas, muy agrestes todavía, entonces ellos estuvieron moviéndose de un lado a otro casi tres días, ese fue el momento como que más complicado, porque no encontraban el sitio que le brindara seguridad, sobre todo en el caso de Salud Hernández, que es el que más estuvimos incursos nosotros. En el caso de los otros periodistas se entregó hacia la Diócesis de Diutama”.
¿En cuáles otros procesos han mediado?
“El penúltimo fue el de Ramón Cabrales, un político de la región; él sí estuvo secuestrado varios meses y lo mismo, intervinieron el obispo y los sacerdotes de Ocaña, también intervino el padre Ramón , el padre Gregorio Salazar y diferentes sacerdotes que han estado en la zona más rural, por donde mueven a las víctimas. Entonces ellos empiezan a intervenir, a hablar, a buscar la mediación entre la familia y los captores; fue como el penúltimo caso, donde la Iglesia jugó un papel muy importante en todos los diálogos, en todo el proceso, tanto así que el señor obispo el día que lo entregaron en una zona del Catatumbo, fue él directamente, junto con el padre Ramón, a recibirlo para entregarlo a su familia”.
¿Cree usted que la paz plena en Colombia está cerca o aún no están dadas las condiciones para que se dé?
“Yo creo que hay disponibilidad de todos los colombianos; al menos los cristianos católicos defendemos esa paz, oramos al Señor para que se dé esa bendición. Yo creo que hay mucha disposición de la mayoría de los colombianos, esperemos que esos tratados que firmen sea el inicio de un proceso largo que nos convoque a todos los colombianos, sacerdotes, laicos, religiosos, grupos de izquierda, grupos de derecha, a todos los colombianos para que desarmemos un poco el corazón y empecemos un proceso también social, que esto va de la mano de tomar conciencia, acompañado de la justicia social de parte del Estado. Creo que eso es lo que se está pidiendo hoy, tanto en la provincia como en toda Colombia”.




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