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Una líder en Guaraní

  • Foto del escritor: Admin
    Admin
  • 19 jul 2016
  • 5 Min. de lectura

Su palabra preferida es Rohaihu, que significa te quiero en Guaraní. Nace un 15 de marzo de 1952 en Paraguay en la Colonia Capitán Solano Escobar, departamento Ybytymi, donde ha estado toda su vida.

Las estirpes de las maestras tienen un denominador común, carácter, paciencia, ternura, acogida maternal, así es ella, María Gamarra, actual Directora Nacional de la Pastoral del Niño en Paraguay, quien en la vida no la ha tenido fácil y ante las adversidades siempre busca un motivo para luchar. Es incansable, perseverante.

Sus padres Pedro León Gamarra (†), excombatiente de la guerra del Chaco, y Lorenza Acosta, luego de casarse, se radican en la Colonia Capitán Solano Escobar, allí tienen a sus 9 retoños, entre ellos a María, quien fue la sexta.

Entre travesuras y juegos, sus compañeros en otrora tiempos de la infancia la llamaban la “Porotita Negra” (por el Frijol poroto, una semillita muy cabezuda), era una niña muy activa e inquieta. Su vocación por la educación se forja al calor del ejemplo de sus padres, pues el matrimonio Gamarra Acosta no conforme con tener 9 hijos, decidieron fundar una escuela que actualmente se llama Capitán Pedro Carpinelli. Allí también estudió María su primaria, luego se traslada a otras ciudades para terminar sus estudios de bachillerato.

En ese periplo recorrió muchas ciudades, entre ella Encarnación, Paraguarí. Finalmente se gradúa como maestra normalista en Asunción, “con ese título fui a trabajar a la escuela que mi papá fundó”.

Continuó estudios en el Instituto de Educación Superior en la Asunción, tanto en distancia como presencial, allí obtuvo el título de Administradora Educacional, en 1986. Luego estudió Psicología en la Universidad de Paraguarí.

Con pasta de líder

La maestra siempre tuvo un talante de líder, encausando siempre sus anhelos por un mundo de equidad en favor de los niños, es así como con tan solo 21 años asume la dirección del colegio donde trabaja, así se mantuvo por 22 años cuando se jubila.

A la par con sus responsabilidades de directora, también desarrolla actividades con la Iglesia, por supuesto, fue catequista. En ese periodo de su vida compartió con las hermanas del Colegio Religioso de la Congregación de Espíritu Santo, en Encarnación; además de compartir en Asunción con las Bicentinas.

El liderazgo en pleno apogeo, con toda la inspiración, piedra sobre piedra, logra conseguir junto con la comunidad un predio para la construcción de una capilla. Además fue coordinadora del centro educativo que agrupaba a todas las escuelas de la zona.

En 2003 recibe la primera capacitación de la Pastoral del Niño, el párroco la invitó a realizar el curso, aún cuando tuvo que ir hasta tres veces para animarla y le dijo: “Oye María, vengo a invitarte nuevamente, quiero que vayas a ese curso, por lo menos de curiosa”. De ahí hasta la fecha sigue trabajando por los niños y niñas en Paraguay.

Por esas causas del destino, la coordinadora diocesana de entonces no asistió a la capacitación de la Pastoral del Niño, “Vine a una reunión reemplazando a la coordinadora diocesana, de ahí yo salté la parroquia y me nombraron Coordinadora Nacional de la Pastoral del Niño”.

La líder se incultura entre su gente, al punto que habla perfecto Guaraní, ella misma cuenta que “El Guaraní es mi lengua materna, cuando se oficializó el Guaraní era obligación como materia, todo tenía que ser en ese idioma para los directores.

Si bien ya tenía consolidada una vida académica, no se conformó, tomó un curso de capacitadora en oficios productivos como costura, cocina, repostería, producción de insumos de limpieza personal, entre otros, para fomentar prácticas productivas entre mujeres humildes en Paraguay.

Todo esto sin mencionar que en 2006 hasta 2010 ocupó la concejalía de su distrito, ella misma cuenta que "desde agosto hasta diciembre de 2010 ocupé la Intendencia, porque mi intendente volvió a candidatearse y por eso tenía que renunciar, entonces el grupo de concejales me eligieron".

Momentos inolvidables

Además de ser la directora, coordinadora y formadora de mujeres, también tuvo la responsabilidad de ser la mamá, esposa y amiga. Todo empezó con una simple visita de rutina al odontólogo, allí conoció a Policarpo Suárez, definitivamente el amor es caprichoso.

Tuvieron 5 hijos, 2 varones y 3 hembras. Hoy en día es una abuela orgullosa, la luz de sus ojos es Amada, por quien pauta sus días de rutina, Amada es la que manda en su corazón, “Mi responsabilidad es Amada, mi nieta, me dedico a ella, la llevo a la escuela de danza, a la catequesis. Me movilizo desde mi pueblo a la Asunción por ella”.

¿Cómo es María la madre, la hija, la esposa?

“Yo me describo como muy trabajadora, además te digo que me faltó más tiempo para estar con mis hijos. Luego yo tuve la oportunidad de crear la secundaria porque era una necesidad. Soy una abuela consentidora”.

Sin embargo, el momento más duro de su vida fue en 2013, una de sus hijas fallece: Violeta Suárez, “Una chica de 31 años a consecuencia de un accidente automovilístico”. Dejó una niña que ahora tiene 8 años y esa niña es Amada, “Vive con su papá, pero me la llevo los fines de semana”.

“Mis momentos inolvidables, lastimosamente son negativos, primero la muerte de mi esposo y luego la de mi hija, inclusive hasta ahora me marcan, aún recuerdo la hora, el momento cuando recibí la noticia y eso me duele mucho”.

Necesario era pasar la página y ver en Amada una esperanza de que la vida se multiplica en los nietos, por eso como el poeta Andrés Eloy Blanco, recitamos que cuando uno tiene un hijo, tiene todos los hijos del mundo, es así como pasamos a ver de plano la situación de los niños y niñas en América Latina, en la patria grande.

¿Qué opina de la situación de los niños y niñas en América Latina?

“Empezando por mi país, y en toda Latinoamérica, puedo decir que es casi una situación similar, donde el hambre, la violencia y el abandono son un común denominador. Las migraciones han afectado las relaciones con los niños, es un problema que se le escapa de las manos a las instituciones y organismos competentes. Por más que intentemos organizar a la comunidad, no se podría abracar todo, en primer lugar, porque tenemos limitantes como la falta de recursos económicos y mucha gente le cuesta ser voluntario en causas nobles”.

¿Optimista o pesimista?

“Cuando asumí el cargo de la Coordinación nacional, tenía muchas esperanzas de levantar; pero luego me encontré con muchas dificultades, pues nuestras instituciones crean mecanismos muy burocráticos, de allí que me tocó un gran trabajo para organizar y tener la documentación en regla. Lamentablemente con todo y eso, no me bastó. Aún con todo eso, armé una comisión nacional con los actores en el área de infancia para aunar esfuerzos y conseguir el apoyo necesario; me reuní con el obispo, le presenté todo, pero aún así me dijo que nosotros no podíamos tener esa comisión. Esto no nos amilanó y acudimos a la empresa privada, pero tampoco ellos me dan el apoyo porque no tuve la anuencia por parte de la Iglesia paraguaya para recibir recursos financieros para la Pastoral del Niño; con todo esto, Pastoral del Niño Internacional nos apoyó con recursos que en vida la doctora Zilda recaudó, sin embargo ese recurso se está agotando también. Ante todo esto me he mantenido firme, sin embargo, como ser humano, estas situaciones tan extremas han deteriorado un poco mi salud”.

Preguntas de paredón

Un color

El rojo

Un lugar

Mi comunidad

Un número

60

Un dia

Sabado

Un libro

La biblia

Una pieza de ajedrez

No sé jugar ajedrez (risas)

Una bebida

El vino rosado

¿Qué le inspira?

La naturaleza

¿Qué le indigna?

La mentira

Un personaje

Don Quijote

Un santo

San José

¿Qué no falta en su equipaje?

El rosario

"Hoy hundimos nuestras manos en la tierra americana, para proteger la vida, para compartir el pan".

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