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La Iglesia en Colombia hospedó el III Encuentro de la Red ecuménica

  • Mercedes De La Torre – RV
  • 21 sept 2016
  • 3 Min. de lectura

‘Iglesias y Minería’ con ocasión de la reciente Jornada Mundial de Oración por la Casa Común que se celebró en el mundo el pasado 1 de septiembre.

La Red ‘Iglesias y Minería’ convocó a hombres y mujeres -laicos y religiosos- procedentes de países de América Latina y Europa quienes se reunieron del 6 al 8 de septiembre en Bogotá para escuchar testimonios de comunidades que, frecuentemente, son víctimas de las actividades extractivas; analizar causas y consecuencias de los conflictos mineros; profundizar sobre aspectos de ‘eco-teología’ y al finalizar, definir estrategias para el cuidado y la defensa de la casa común.

En la declaración final de este encuentro, los miembros de la Red ‘Iglesias y Minería’ aseguran que les preocupa “la creciente criminalización y los asesinatos de quienes ejercen la defensa de los territorios” como el reciente caso de la hermana Berta Cáceres y piden “un mundo más justo para las mujeres”.

Además, exhortan a las autoridades locales “a apoyar las iniciativas en defensa de la vida”, llaman a las iglesias a asumir “un compromiso activo en defensa de la casa común” y por último, recuerdan al pueblo colombiano ante “sus esfuerzos por alcanzar la paz” después del largo período de “guerra interna que sufrieron” y para que puedan seguir construyendo en paz una Colombia “más justa, equitativa y en armonía con la madre naturaleza”.

Texto completo de la declaración del III Encuentro de la Red Iglesias y Minería:

“Un grito por la tierra perdida; un grito por la extracción de riquezas del suelo que, paradójicamente, no ha producido riqueza para las poblaciones locales que siguen siendo pobres; un grito de dolor en respuesta a la violencia, a las amenazas y la corrupción; un grito de indignación y de apoyo por las violaciones de los derechos humanos, discreta o descaradamente pisoteados…”. (Papa Francisco al encuentro de comunidades afectadas por la minería, julio 2015).

Quienes conformamos la Red Iglesias y Minería, mujeres y hombres de países de América y Europa, teniendo como marco la Jornada Mundial de Oración por la Casa Común, nos hemos reunido en Bogotá 50 religiosos y laicos, para escuchar los gritos de la Madre Tierra, intercambiar experiencias de resistencia y alternativas al llamado “desarrollo” y para reflexionar sobre los desafíos que tenemos como cristianos frente a los múltiples problemas que sufren las comunidades afectadas por la minería. Iniciamos nuestro encuentro con visitas a los departamentos de Tolima (Ibagué y Cajamarca) y Cesar (Valledupar - Cerro Largo), donde operan las empresas y Anglo Gold Ashanti y Drummond; dos de las múltiples zonas afectadas en territorio Colombiano por la minería a cielo abierto. A través de la observación y los testimonios escuchados pudimos constatar que los efectos nocivos de la mega minería atentan contra los derechos de la naturaleza por lo tanto se constituyen en un delito contra la humanidad.

Nos preocupa la creciente criminalización y los asesinatos de quienes ejercen la defensa de los territorios, como es el caso de nuestra hermana Berta Cáceres, por quien exigimos justicia y a través de ella pedimos por un mundo más justo para las mujeres, actores protagónicos en defensa de la vida y primeras víctimas del extractivismo. Somos conscientes que defender la Creación, en un sistema depredador cuyo fin máximo es el lucro y el dinero, es una acción que implica riesgo y peligro de muerte, pero nos anima el evangelio de Jesús, la encíclica “Laudato Si” y el espíritu de lucha de muchas comunidades afectadas por la minería y otras actividades extractivas.

Exhortamos a las autoridades locales elegidas por la voluntad popular a apoyar las iniciativas en defensa de la vida. Nos alegra constatar que el Consejo Municipal de Cajamarca y el Alcalde de Ibagué consideran un compromiso ético con la ciudadanía el acompañamiento de iniciativas en defensa de la población y de la naturaleza.

Llamamos a nuestras Iglesias a asumir un compromiso activo en defensa de la casa común por ser este un elemento constitutivo del ser cristiano. Alertamos a las organizaciones de la sociedad civil y a nuestra jerarquía eclesial sobre los mecanismos de cooptación que llevan a cabo las empresas y algunos gobiernos. Nos esperanzamos en la actitud de muchos Obispos, sacerdotes, pastores y laicos que escuchan los clamores de las víctimas en sus territorios y celebramos su compromiso con la vida.

Saludamos al pueblo colombiano en sus esfuerzos por alcanzar la paz y poner fin definitivamente al largo período de guerra interna que sufrieron. La paz es el camino para seguir construyendo una Colombia más justa, equitativa y en armonía con la madre naturaleza.

Desde el espíritu ecuménico que nos anima, nuestra Red Iglesias y Minería, reafirma su compromiso de seguir apoyando a las pequeñas comunidades que son desplazadas y atropelladas en sus derechos más elementales. La experiencia nos demuestra que en ninguna parte del mundo la minería es una alternativa de desarrollo ni integral ni sostenible para nuestros pueblos.

"Hoy hundimos nuestras manos en la tierra americana, para proteger la vida, para compartir el pan".

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